La crisis global de componentes ha dejado una lección clara a la industria electrónica: reaccionar ante una escasez es mucho más caro que anticiparse a ella. Esto es especialmente cierto en dispositivos médicos, donde un componente no se puede sustituir simplemente por uno equivalente: cualquier cambio en la Lista de Materiales (BOM) puede desencadenar una nueva reverificación regulatoria, retrasando la certificación y, con ella, el lanzamiento.
Uno de nuestros clientes, fabricante de un dispositivo médico certificado, se preparaba para pasar a producción en masa y necesitaba la certeza de que su cadena de suministro podría sostener el incremento de producción sin interrupciones una vez iniciada la fabricación.

Los requisitos a resolver fueron los siguientes:

Nuestro Departamento de Compras y el equipo de Ingeniería de Producto realizaron una auditoría línea por línea de la BOM del cliente: estado del ciclo de vida (activo, NRND, EOL), profundidad del aprovisionamiento (fuente única frente a múltiple), trazabilidad a través de distribuidores autorizados para descartar el riesgo de falsificación, y exposición a los plazos de entrega por componente. Para cada línea marcada como de alto riesgo, nuestros ingenieros prevalidaron componentes alternativos compatibles con el expediente regulatorio existente del dispositivo, de modo que, si se producía una escasez, el cliente pudiera reaccionar sin abrir un nuevo proceso de certificación.

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